
Estamos ansiosos por mostrarte cómo Shyfter te ayudará a ahorrar tiempo valioso en la gestión de tus horarios.
Solicita tu demostración gratuita ahoraObtén tu versión completamente funcional de Shyfter y comienza a programar o a registrar el tiempo en los próximos 5 minutos.
Prueba ahora gratisCuando se extingue un contrato laboral, hay un paso final que no te puedes saltar: calcular y pagar las vacaciones no disfrutadas. Es, básicamente, compensar económicamente al trabajador por esos días de descanso que ha generado pero que no ha llegado a usar. Este cálculo no es un favor ni un detalle, es un derecho irrenunciable que asegura que la persona reciba lo que le corresponde. Un finiquito correcto y legal depende de que este número sea exacto.
Cerrar una relación laboral significa atar todos los cabos sueltos, y quizá el más importante de todos sea la compensación por las vacaciones pendientes. Esto va mucho más allá de ser un simple trámite administrativo; hablamos de un derecho irrenunciable del trabajador y, por tanto, de una obligación legal ineludible para la empresa.
Un pequeño error en este cálculo puede convertirse en un gran problema. Pensemos en sectores con muchísima rotación, como la hostelería o el retail. Un desliz aquí puede llevar a finiquitos incorrectos, reclamaciones laborales y, en el peor de los casos, sanciones. La típica gestión manual con una hoja de Excel que no siempre está al día se convierte en un riesgo operativo enorme. Imagina al gerente de un restaurante que, confiando en ese Excel, pasa por alto los días generados por un camarero con contrato temporal. Al momento de la liquidación, el conflicto está servido.
La ley en España es bastante clara en este aspecto. El artículo 38 del Estatuto de los Trabajadores establece un mínimo de 30 días naturales de vacaciones retribuidas por cada año trabajado. Esto se traduce, de forma sencilla, en 2,5 días por cada mes de trabajo.
Y no es un asunto menor. Un estudio reciente reveló que casi el 48 % de los españoles acumulaba 7 o más días de vacaciones pendientes hacia finales de año. Esto crea una bolsa de días que, tarde o temprano, hay que gestionar.
Es vital recordar que las vacaciones están pensadas para el descanso. Por eso, salvo en el momento de extinguir el contrato, no se pueden cambiar por dinero. La ley busca, ante todo, garantizar que la gente descanse.
La precisión en este cálculo no es solo una buena práctica de Recursos Humanos, es una obligación legal. Cada día mal calculado es una puerta abierta a un conflicto laboral y un coste imprevisto para el negocio.
Para evitar estos sustos, la clave está en llevar una gestión de ausencias rigurosa y transparente. Para cualquier responsable de RR. HH., esto significa que necesita sistemas fiables. De hecho, una administración correcta de las vacaciones tiene un impacto directo en la gestión de nóminas al cierre de cada ciclo. Precisamente para eliminar estos riesgos nacen plataformas como Shyfter, que automatizan todo este seguimiento y garantizan que los cálculos sean exactos en cualquier momento.
Para calcular las vacaciones no disfrutadas con exactitud, lo primero es olvidarse de fórmulas enrevesadas. El proceso es mucho más lógico y directo de lo que parece. El punto de partida es siempre el mismo: saber cuántos días de descanso ha acumulado una persona durante el tiempo que lleva en la empresa ese año.
La operación clave es una regla de tres simple que cualquier responsable de RR. HH. o gerente de tienda puede aplicar sin problemas.
(Días totales de vacaciones al año según convenio / 365 días) x Días trabajados en el año = Días de vacaciones generados
Por ejemplo, pongamos el caso de un camarero con un contrato temporal de 6 meses (unos 180 días). Si su convenio colectivo le da los 30 días naturales que marca la ley, el cálculo sería así: (30 / 365) x 180 = 14,79 días de vacaciones generados. Como siempre se redondea hacia arriba, le corresponderían 15 días.
Una vez tienes esa cifra, el siguiente paso es igual de sencillo pero vital: restar los días que esa persona ya ha disfrutado. El número que te queda es el saldo exacto de días que hay que pagarle en el finiquito. Este proceso exige una precisión milimétrica, porque un pequeño error puede acabar en una reclamación y muchos dolores de cabeza.
En sectores tan movidos como el retail y la hostelería, la teoría a menudo se topa con la cruda realidad del día a día. Los contratos temporales, las jornadas a tiempo parcial y la alta rotación convierten este cálculo en una tarea constante para los mánagers.
Vamos a ver un caso práctico que te sonará si trabajas en retail:
Este desglose deja claro cómo un simple despiste al contar los días acumulados puede llevar a un cálculo incorrecto y, potencialmente, a una reclamación legal.

Como ilustra el diagrama, no seguir un proceso riguroso es una receta para el desastre: una acumulación imprecisa lleva a errores de cálculo, y estos pueden acabar en un conflicto laboral.
Por cierto, es fundamental tener clara la diferencia entre días naturales y laborables, ya que cambia por completo el cálculo. Si te surgen dudas, nuestro artículo sobre cómo se cuentan las vacaciones en días laborables te puede sacar de más de un apuro.
Nunca, y repito, nunca subestimes el poder del convenio colectivo. Aunque el Estatuto de los Trabajadores fija un suelo de 30 días naturales, muchos convenios sectoriales (como el de hostelería de tu provincia o el de grandes almacenes) mejoran esas condiciones.
Por eso, tu primer paso antes de sacar la calculadora siempre debe ser consultar el convenio que se aplica. Es la única forma de saber con certeza el total de días anuales que corresponden. Ignorar este detalle es uno de los errores más tontos y comunes, y puede echar por tierra todo tu trabajo, además de generar desconfianza en el equipo y problemas legales para la empresa.
Una vez que sabes exactamente cuántos días de vacaciones debes compensar, llega el momento de la verdad: darles un valor económico preciso. Es justo en este punto donde muchos responsables de RR. HH. y gerentes cometen errores que, créeme, pueden salir caros.
La clave de todo está en calcular el salario diario bruto que usaremos como base.

Y no, no vale con el típico atajo de dividir el sueldo base entre 30. La ley es muy clara al respecto: el valor de un día de vacaciones tiene que ser idéntico a la remuneración ordinaria o habitual del trabajador. Esto significa que la fórmula es un poco más compleja e incluye varios conceptos de la nómina.
Para saber lo que vale de verdad un día de trabajo, no podemos quedarnos en la superficie del salario base. Hay que bucear un poco en la estructura salarial de cada persona. Los elementos que debes sumar son:
Por el contrario, conceptos como el plus de transporte o las dietas suelen quedarse fuera. ¿El motivo? No se consideran salario, sino una compensación por gastos que el empleado ha tenido. Si te cuesta diferenciar estos importes, nuestro artículo sobre la diferencia entre salario neto y bruto te puede dar bastante claridad.
Vamos a poner un caso real. Imagina a una vendedora en una tienda de moda con un salario bruto mensual de 1.800 €, ya con las pagas extras prorrateadas. En los últimos seis meses, ha conseguido una media de 300 € mensuales en comisiones por ventas.
Para calcular su salario diario, no nos vale con los 1.800 €. Tenemos que sumar esa media de comisiones: 1.800 € + 300 € = 2.100 €. Este es el salario bruto mensual que debemos usar.
Ahora sí, lo dividimos entre 30 y obtenemos un salario diario de 70 €. Si nos hubiéramos limitado al salario fijo, el valor diario sería de 60 €. Esa diferencia de 10 € por día puede suponer cientos de euros en un finiquito.
La fórmula final para obtener la compensación total es sencilla pero muy potente: Saldo de días pendientes x Salario diario bruto = Compensación total a incluir en el finiquito.
Como ves, las vacaciones no disfrutadas son mucho más que una cuestión de calendario; tienen un impacto económico y jurídico muy concreto. A nivel fiscal, es importante que sepas que la Agencia Tributaria ha aclarado que esta compensación no se considera un rendimiento irregular, por lo que no se le puede aplicar la reducción del 30 %.
Una vez que has conseguido calcular las vacaciones no disfrutadas con precisión, el siguiente paso es igual de crucial: reflejarlo todo correctamente en los papeles de fin de contrato del trabajador. Al final, una buena gestión administrativa es lo que da validez a todo el esfuerzo anterior y te libra de futuros dolores de cabeza legales.
El importe final debe aparecer de forma muy clara en el documento de liquidación. Lo normal es que lo encuentres bajo un concepto como «Compensación por vacaciones no disfrutadas» o algo por el estilo. Esta transparencia es clave para que el empleado sepa exactamente qué le estás pagando. Si quieres entrar en más detalle sobre cómo se monta este documento, te lo contamos en nuestro artículo sobre cómo calcular el finiquito de un trabajador.
Ojo, porque este dinero no es un extra limpio de polvo y paja. A todos los efectos, tiene la consideración de salario. Y esto implica dos cosas muy importantes:
Hay un detalle técnico que a muchos departamentos de RR. HH. se les escapa: la liquidación complementaria. La empresa está obligada a presentar una liquidación L13 para cotizar de forma específica por esos días de vacaciones que se pagan pero que, en realidad, corresponden al periodo posterior al cese. Saltarse este paso es un error bastante común que puede encender las alarmas de la Inspección de Trabajo.
Este punto es especialmente crítico en sectores como la hostelería o el retail, donde la alta rotación y el ritmo frenético del día a día pueden llevar a descuidos administrativos. La necesidad de llevar al día estos saldos pendientes se vuelve aún más importante en un contexto donde el descanso no siempre es la prioridad. De hecho, el 33,4 % de la población española no puede permitirse ir de vacaciones ni una semana al año. Este dato, que puedes consultar en el informe completo de la EAPN, subraya por qué es tan importante tener sistemas que automaticen estos cálculos para no cometer fallos.
La fase final, la de registrarlo todo, es donde los pequeños despistes se convierten en problemas serios. Para asegurarte de que el cierre del contrato sea impecable, ten mucho cuidado de no caer en estos fallos:
Si todavía llevas el control de las vacaciones en una hoja de Excel, déjame decirte que estás jugando con fuego. Sobre todo en sectores tan movidos como la hostelería o el retail.
Gestionar múltiples locales, contratos a tiempo parcial y una rotación de personal que no para, convierte el seguimiento manual en una fuente inagotable de errores. Y de dolores de cabeza.

Un mánager de tienda o un responsable de RR. HH. no tiene tiempo para pasarse horas cuadrando saldos de días pendientes. Cada fallo en ese cálculo no solo lleva a un finiquito mal hecho, sino que siembra desconfianza y puede abrir la puerta a reclamaciones laborales. Y eso sí que cuesta tiempo y dinero.
Aquí es donde una herramienta de gestión de personal lo cambia todo. En lugar de pelearte con fórmulas manuales y registros dispersos, una plataforma centralizada automatiza cada paso, eliminando por completo el riesgo de fallo humano.
Un software especializado como Shyfter calcula en tiempo real los días de vacaciones que va generando cada persona, basándose en su tipo de contrato y el convenio que le aplica. En cuanto un empleado pide y disfruta de una ausencia, el sistema actualiza su saldo al momento.
Al automatizar el seguimiento, no solo te aseguras de que el cálculo final sea perfecto, sino que ofreces una transparencia total a tu equipo. Cualquiera puede consultar su saldo actualizado cuando quiera, lo que evita malentendidos y las típicas preguntas recurrentes.
Dar este salto tecnológico tiene beneficios muy claros, con un impacto directo en la productividad del departamento de RR. HH. y en la salud financiera del negocio.
En definitiva, dejar atrás las hojas de cálculo ya no es una mejora; es una necesidad para cualquier negocio que valore la eficiencia y la seguridad jurídica.
El día a día en sectores tan movidos como la hostelería o el retail trae consigo un montón de preguntas sobre cómo gestionar las vacaciones no disfrutadas. Es normal, sobre todo cuando se acerca el fin de un contrato. Vamos a aclarar algunas de las dudas más habituales que nos encontramos entre responsables de equipo y gente de RR. HH.
Aquí la ley es muy clara: el derecho a la compensación económica por las vacaciones generadas no se pierde nunca. Si el contrato de un empleado finaliza mientras está de incapacidad temporal, la empresa tiene que calcular y pagarle en el finiquito todos los días de vacaciones que haya acumulado hasta ese momento.
Es un error pensar que la baja paraliza la generación de vacaciones. Al contrario, la incapacidad temporal interrumpe el disfrute de los días libres, pero el trabajador sigue acumulando su derecho al descanso con total normalidad.
Este es un punto que genera bastante confusión. Un empleado a tiempo parcial genera exactamente los mismos días de vacaciones que uno a tiempo completo. Hablamos de 30 días naturales por año trabajado, o lo que marque el convenio colectivo de aplicación. Ni uno más, ni uno menos.
La diferencia real no está en la cantidad de días, sino en lo que valen. A la hora de calcular la compensación económica en el finiquito, el salario diario que se utiliza como base es el que corresponde a su jornada parcial. Por tanto, el importe que recibirá será proporcional a las horas que trabaja.
Sí, y no hay margen de interpretación. La liquidación de las vacaciones no disfrutadas forma parte del finiquito. Este documento, junto con el pago correspondiente, debe estar en manos del trabajador justo en el momento en que la relación laboral llega a su fin.
Una vez que el empleado recibe el finiquito, tiene un plazo de un año para reclamar judicialmente si considera que hay algún importe incorrecto o que falta algo en la liquidación. Por eso es tan importante afinar los cálculos y evitarse problemas legales en el futuro.
La empresa es quien organiza el calendario de vacaciones, pero la clave está en el acuerdo. La normativa es muy específica: las fechas de disfrute se tienen que comunicar con al menos dos meses de antelación.
Lo que no se puede hacer es imponerlas de un día para otro y sin aviso. Si el año está a punto de acabar y quedan días pendientes, la empresa debe intentar planificarlos de mutuo acuerdo. El espíritu de la ley es que el trabajador descanse de verdad, no que se le pague por no haberlo hecho.
Intentar gestionar todos estos cálculos a mano es jugársela. Con una herramienta como Shyfter, puedes automatizar el cómputo de vacaciones generadas y saldos pendientes en tiempo real para cada empleado, sin importar qué tipo de contrato tenga. Te aseguras finiquitos precisos y cumples con la normativa sin despeinarte. Descubre cómo simplificar tu gestión de RR. HH. en https://shyfter.co/es-es.
¿Listo para revolucionar tu proceso de programación?
Shyfter es más que una simple herramienta de programación: es una solución completa de gestión de la fuerza laboral diseñada para ahorrar tiempo, reducir el estrés y mantener contentos tanto a empleadores como a empleados.
