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Prueba ahora gratisImagina por un momento que tu empresa se convierte en una especie de intermediaria para Hacienda. Justo esa es tu función cuando hablamos de retenciones: actúas como un recaudador que adelanta una parte de los impuestos de tus empleados o proveedores para ingresársela directamente al Estado. No es un gasto para ti, sino una responsabilidad de gestión que no puedes pasar por alto.

Las retenciones son, básicamente, pellizcos que tu empresa le quita a la nómina de un trabajador o a la factura de un profesional autónomo. Ese dinero no se lo queda la empresa, claro, sino que va directo a la Agencia Tributaria como un pago a cuenta del IRPF (Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas) que esa persona tendrá que declarar más adelante.
En sectores tan movidos como la hostelería o el retail, donde la planificación de turnos y la gestión de equipos es un no parar, entender y aplicar bien este mecanismo es absolutamente vital. Un fallo aquí no solo te puede traer una sanción, sino que también puede meter en un lío fiscal a tu empleado, minando su confianza y la reputación del departamento de RRHH.
Saber qué son las retenciones va mucho más allá de cumplir con Hacienda. La forma en que las gestionas tiene un impacto directo en áreas clave de tu negocio, como la planificación financiera y la gestión de personas. El panorama fiscal, además, no para de cambiar. Por ejemplo, solo en 2023, las retenciones del trabajo en las administraciones públicas se dispararon un 12,6 %. Puedes ver más detalles sobre cómo evolucionan estos ingresos en la web de la Agencia Tributaria. Este dato nos deja claro por qué un cálculo preciso es crucial para no llevarse sorpresas.
Llevar una gestión de retenciones impecable te asegura:
En definitiva, entender bien las retenciones transforma una obligación que parece un jeroglífico en un proceso claro y controlado. Y con herramientas de gestión como las que ofrece Shyfter.co, esta tarea se automatiza y simplifica, protegiendo tu negocio y dándote más tiempo para lo que de verdad importa: la planificación estratégica.
No todas las retenciones son iguales, y para cualquier manager de hostelería o retail, conocer sus diferencias es, sencillamente, crucial. Aunque el sistema fiscal tiene sus complejidades, en tu día a día te vas a topar principalmente con dos grandes protagonistas que tienes que saber identificar y manejar a la perfección.
Entender bien esta distinción es fundamental porque afecta directamente a dos grupos clave con los que tu empresa se relaciona constantemente: tus propios empleados y los profesionales autónomos que te prestan servicios. Un despiste en la planificación de RRHH o un error al aplicar una retención puede generar problemas con Hacienda y tensiones innecesarias con tu gente.
Esta es, sin duda, la retención estrella, la que verás cada mes. Se aplica directamente sobre el salario de tus trabajadores y funciona como un adelanto del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) que ellos tendrán que declarar a Hacienda una vez al año.
Si hay algo que debes tener clarísimo es que el porcentaje de retención del IRPF no es un número fijo. Es una cifra dinámica que cambia para cada empleado, e incluso puede variar para la misma persona a lo largo del tiempo.
Los factores que determinan este porcentaje son muy personales, lo que obliga a tener una gestión de recursos humanos meticulosa y siempre al día. Algunos de los elementos que mueven la balanza son:
Intentar gestionar estas variables a mano para toda una plantilla, especialmente en sectores con tanta rotación como la hostelería, es una invitación constante a cometer errores.
El segundo gran tipo de retención aparece cuando tu negocio contrata los servicios de un profesional autónomo. Piensa en un consultor de marketing, un diseñador gráfico o un abogado. En este caso, la retención no va en una nómina, sino que se aplica sobre la factura que ese profesional te emite.
A diferencia de las nóminas, aquí los porcentajes suelen ser fijos y más directos. El tipo general para casi todas las actividades profesionales es del 15 %. Sin embargo, ojo con las excepciones más comunes:
Para que la planificación de tu negocio sea sólida, es vital que tu departamento de administración sepa cuándo y cómo aplicar cada tipo. Además, la gestión de estas obligaciones se mezcla con otros conceptos clave como las contingencias comunes en la nómina, que también forman parte de la estructura de costes de tu personal.
Plataformas de gestión como Shyfter.co se encargan de automatizar el cálculo de todas estas variables para cada nómina o factura, garantizando que siempre se aplique el porcentaje correcto y evitando esos errores que, al final, siempre acaban costando caros.
Calcular la retención del IRPF puede sonar a chino, pero en realidad sigue una lógica bastante clara. No es un porcentaje que se saca de la manga; es el resultado de analizar la situación personal y familiar de cada trabajador para adelantar a Hacienda lo que, previsiblemente, le tocará pagar en su futura declaración de la renta.
El punto de partida es siempre el salario bruto anual. A esta cifra se le restan algunos gastos deducibles, como las cotizaciones a la Seguridad Social (por contingencias comunes, desempleo y formación profesional). Lo que queda es la base sobre la que se empezará a aplicar la tarifa progresiva del IRPF.
Una vez tenemos esa base, entran en juego las circunstancias personales del empleado. Estas variables son las que realmente ajustan el porcentaje final. Para Hacienda no solo cuenta cuánto ganas, sino también tus responsabilidades familiares, ya que eso determina tu verdadera capacidad económica.
Los elementos clave que modifican el tipo de retención son:
Para que te hagas una idea más visual, este diagrama muestra los flujos principales de retenciones que gestiona una empresa.

Como ves, las retenciones se aplican tanto en las nóminas de los empleados como en las facturas de los profesionales autónomos. Son dos caminos paralelos, pero cada uno con sus propias reglas.
Intentar hacer este cálculo a mano, especialmente en sectores con mucha rotación como la hostelería o el retail, es una receta para el desastre. La plantilla cambia, las circunstancias personales también, y un simple error no solo genera desconfianza en el empleado, sino que puede acabar en un problema serio con Hacienda.
El impacto fiscal no es ninguna broma. De hecho, la presión impositiva no ha dejado de crecer. Se estima que para 2025, el coste laboral total de un sueldo medio en España llegará a los 39.480 euros, de los cuales el Estado recaudará 4.270 euros solo en IRPF, como reflejo de las múltiples subidas fiscales desde 2018.
El cálculo manual es lento, propenso a fallos y totalmente impracticable en entornos dinámicos. La automatización es la única forma de garantizar precisión y cumplir con la normativa.
Herramientas de RRHH como las que encuentras en Shyfter.co eliminan por completo el riesgo de error humano. Estas plataformas actualizan los cálculos automáticamente basándose en los datos de cada empleado, asegurando que siempre se aplique el porcentaje correcto. Así, te evitas sustos y problemas a futuro. Si quieres dominar este proceso, te recomendamos leer nuestra guía sobre cómo se hace la nómina paso a paso.
Una vez que has calculado y aplicado las retenciones en las nóminas o facturas, el trabajo no ha terminado. Ahora empieza una fase igual de importante: ingresar esas cantidades en Hacienda y mantener informada a la Agencia Tributaria. Aquí es donde tu empresa asume oficialmente su papel de recaudadora, y para hacerlo correctamente, existen dos documentos clave.
Estos modelos son las herramientas que te permiten cumplir con tus obligaciones formales como retenedor. Ignorarlos o presentarlos con errores puede acarrear sanciones, por lo que entender su función es vital para la buena salud fiscal de tu negocio. Esto es especialmente cierto en sectores con alta rotación como la hostelería o el retail, donde la gestión de nóminas es un desafío constante en la planificación de RRHH.
Piensa en el Modelo 111 como tu cita regular con Hacienda para ponerte al día. Se trata de una declaración periódica, que presentarás de forma mensual o trimestral según el volumen de tu empresa. En ella, declaras e ingresas todo el dinero que has retenido durante ese periodo, tanto a tus trabajadores como a los profesionales autónomos con los que colaboras.
No es más que la suma de todos esos pequeños "pellizcos" que has ido practicando en cada pago. Su correcta cumplimentación es crucial para el flujo de caja, ya que implica una salida de tesorería que debe estar perfectamente planificada. Una buena gestión fiscal va más allá de las retenciones; por ejemplo, para tener una visión completa, es útil conocer no solo estas obligaciones, sino también cómo otras ayudas, como la Guía de las Ayudas del Plan MOVES para Empresas, pueden impactar en tus finanzas.
Si el Modelo 111 es la foto de cada trimestre, el Modelo 190 es el álbum completo del año. Es una declaración informativa anual que se presenta al inicio del año siguiente. Ojo, aquí no se realiza ningún pago. Su única función es ofrecer un resumen detallado y desglosado de todas las retenciones que has practicado durante el ejercicio anterior.
Su propósito es puramente informativo, pero tiene una importancia capital. Este documento le dice a Hacienda exactamente cuánto has retenido a cada persona o entidad a lo largo de los doce meses. La información que proporcionas en el Modelo 190 debe cuadrar, céntimo a céntimo, con la suma de todos los Modelos 111 que has presentado ese año. Estos datos son los que Hacienda utilizará para cruzar la información con las declaraciones de la renta de tus empleados y proveedores.
Cualquier descuadre entre el Modelo 190 y las declaraciones individuales puede encender las alarmas en la Agencia Tributaria, provocando inspecciones y requerimientos tanto para tu empresa como para tus colaboradores.
Preparar estos modelos exige tener todos los datos de nóminas y facturas perfectamente centralizados y sin errores. Plataformas como Shyfter.co son clave en este proceso, ya que no solo calculan las retenciones de forma automática, sino que también generan los informes necesarios para que rellenar estos modelos sea una tarea ágil y segura. Si quieres profundizar en cómo optimizar este pilar de los RRHH, puedes consultar nuestro artículo sobre la gestión de nóminas.
Gestionar bien las retenciones va mucho más allá de simplemente cumplir con Hacienda; es una pieza clave en la planificación estratégica de tu negocio. Para los departamentos de RRHH, sobre todo en sectores tan dinámicos como la hostelería o el retail, un cálculo preciso es vital para mantener la moral y la confianza del equipo.
Un error, por pequeño que parezca, puede hundir la motivación de un empleado que ve en su nómina menos dinero del que esperaba. Peor aún, puede crearle un problema serio en su futura declaración de la renta, generando una imagen de poca profesionalidad por parte de la empresa que cuesta mucho reparar.
Saber qué son las retenciones y cómo manejarlas no solo impacta en la gestión de personas. Golpea directamente en el corazón financiero del negocio: la planificación de tesorería. Los pagos del Modelo 111, ya sean mensuales o trimestrales, son salidas de caja importantes que tienen que estar perfectamente previstas.
Tener una previsión clara de estas obligaciones es fundamental para gestionar tu flujo de caja sin sustos. Esto permite a los responsables financieros adelantarse a posibles tensiones de liquidez y tomar decisiones con fundamento sobre inversiones, gastos o nuevas contrataciones, evitando desequilibrios que pongan en jaque la operatividad del día a día.
La precisión en este tema es más crítica que nunca, sobre todo con el panorama económico actual. Las cifras no mienten: el salario bruto medio en 2024 alcanzó los 27.558,68 € y el coste laboral total subió hasta los 37.525,40 €. Si no se gestionan correctamente las retenciones sobre estos costes crecientes, el golpe en la rentabilidad y la planificación puede ser muy duro. Para entender mejor la evolución de estos costes, puedes consultar los datos laborales actualizados.
Una gestión imprecisa de las retenciones no es solo un fallo administrativo. Es un riesgo estratégico que impacta de lleno en la motivación del personal y en la salud financiera de la empresa.
Aquí es donde la tecnología se convierte en tu mejor aliada. Una plataforma de RRHH avanzada como la de Shyfter.co pone en manos de los gerentes informes en tiempo real y proyecciones fiables. Esto permite a los responsables de hostelería y retail anticipar estas obligaciones con una exactitud milimétrica.
Con una visión clara y datos actualizados, puedes:
En definitiva, transformar la gestión de retenciones de una tarea reactiva a un pilar estratégico es la clave para construir un negocio más predecible, estable y eficiente.
Gestionar las retenciones a mano es una tarea compleja, de alto riesgo y que consume un tiempo precioso. En sectores con mucha rotación, como la hostelería o el retail, el margen de error se dispara. La solución no pasa por dedicarle más horas a las hojas de cálculo, sino por apoyarse en la tecnología adecuada para eliminar tanto la carga administrativa como los fallos humanos.
Una plataforma integral para la gestión de personal y nóminas ataca estos problemas de raíz. Al invertir en una herramienta así, tu empresa gana eficiencia de forma inmediata, se blinda ante posibles sanciones y ofrece una transparencia total a todo el equipo.
La automatización no es solo una forma de ir más rápido; es la única manera de alcanzar una precisión que es imposible lograr manualmente. Un software especializado se ocupa de las tareas más críticas, liberando a los responsables de RRHH y planificación para que puedan centrarse en lo que de verdad importa: la estrategia.
Las funcionalidades que transforman por completo la aplicación de las retenciones son:
Invertir en automatización no es un gasto, es una decisión estratégica que se traduce directamente en ahorro de tiempo, reducción de costes y una mayor confianza por parte de tu equipo.
Al delegar estas tareas tan complejas en una solución tecnológica, los negocios de hostelería y retail pueden respirar tranquilos, sabiendo que su gestión fiscal es impecable. Si quieres descubrir cómo una herramienta como la nuestra puede ayudarte, visita la web de Shyfter.co y explora todas sus ventajas.
En el día a día de negocios como restaurantes, hoteles o tiendas, es normal que surjan dudas sobre qué son las retenciones y cómo aplicarlas sin meter la pata. Aquí vamos a resolver algunas de las preguntas más habituales, con respuestas directas y prácticas para que olvides los errores comunes y puedas planificar mejor tus recursos humanos.
Si tu empresa aplica una retención más baja de la que le toca a un trabajador, la responsabilidad principal es tuya. Hacienda te va a reclamar esa diferencia que no ingresaste, y a eso probablemente le sumará recargos y alguna sanción por el despiste.
Para el empleado, la cosa tampoco es agradable. La consecuencia directa es que tendrá que pagar de golpe esa cantidad en su declaración de la renta anual. Esto puede suponer un pago con el que no contaba y, lógicamente, generar una mala imagen de la gestión de la empresa, rompiendo la confianza.
Sí, de hecho, no es que se pueda, es que se debe hacer cuando cambian las circunstancias del empleado. El trabajador tiene la obligación de comunicarte cualquier cambio en su situación personal o familiar, como tener un hijo, casarse o cambiar su grado de discapacidad.
Esta comunicación se hace de manera oficial rellenando el Modelo 145. En cuanto te lo entregue, tienes que recalcular y aplicar el nuevo tipo de IRPF en sus siguientes nóminas. Así te aseguras de que la retención se ajusta como un guante a su nueva realidad fiscal.
Mantener al día la información personal de la plantilla es clave. Un porcentaje de retención incorrecto, ya sea por arriba o por abajo, le pega un bocado a la liquidez del empleado y puede liar las cosas a nivel fiscal para ambos cuando llega el cierre del año.
La retención siempre se calcula pensando en los ingresos anuales que se esperan. Por eso, en contratos a tiempo parcial o de corta duración, si el salario anual no llega a los mínimos que marca la ley, la retención puede ser muy bajita o incluso cero.
Sin embargo, hay una regla especial para contratos temporales que duran menos de un año. En estos casos, se aplica un tipo mínimo de retención del 2 %. La única excepción es si se ve muy claro que los ingresos totales del trabajador en todo el año no van a llegar al mínimo exigido para empezar a retener. Esta medida es una especie de "seguro" para evitar sustos y desajustes grandes en su futura declaración de la renta.
Gestionar todas estas variables a mano es un lío y te juegas mucho. Con una herramienta como Shyfter, automatizas el cálculo de nóminas y retenciones, asegurando que todo esté siempre correcto y cumpliendo con la normativa. Descubre cómo simplificar tus procesos de RRHH en https://shyfter.co/es-es.
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